El Futuro del Trabajo

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El trabajo en remoto ha pasado de ser una tendencia a ser la nueva realidad. 

La pandemia y la consecuente crisis económica han disrumpido por completo el status quo de la industria y ha desafiado la forma en que los líderes empresariales piensan sobre sus activos inmobiliarios. Según la encuesta realizada por CBRE Research, un 70% de las compañías piensa que el trabajo en remoto formará parte de su día a día, hecho que pone bajo revisión el verdadero propósito de las oficinas físicas. 

Este nuevo paradigma laboral, acelerado por la Covid-19, implica el surgimiento nuevas necesidades por parte de los trabajadores. Hablamos de: flexibilidad para hacer posible la conciliación entre vida personal y laboral; mejora en el hardware y equipamiento que garantice la misma calidad que ofrecían las oficinas; definición de unos límites claros en la disponibilidad del trabajador, y apoyo en la gestión de las cargas de trabajo. Todas las empresas deben cubrir dichas necesidades para asegurar el bienestar de los empleados y, en consecuencia, el bienestar de la compañía.

Es verdad que para muchas empresas la gestión del teletrabajo ha sido un reto, pero poco a poco se ha demostrado que es beneficioso para ambas partes. La encuesta realizada por PwC US muestra que un 43% de los empleados piensan que su nivel de productividad no se ve alterado, un 28% cree que su rendimiento aumenta, mientras que solo un 29% considera que el teletrabajo repercute negativamente en su concentración.

De hecho, se ha probado que los trabajadores en remoto se enfrentan a menos distracciones, menos agotamiento y una mayor satisfacción. Además, esta nueva forma de trabajar ha eliminado la barrera geográfica y ha hecho que el talento sea mucho más accesible para la mayoría de compañías.

El futuro del trabajo será progresivamente más híbrido e implicará un cambio en toda la experiencia del empleado. 

La oficina tal y como la conocíamos hasta ahora  ha dejado de estar en el centro. Surgen nuevos modelos de trabajo que permiten una transición continua entre espacio físico y virtual, y a su vez nuevos modelos de espacio físico, tanto en tamaño como en forma. 

La pregunta ahora es: ¿Para qué sirven entonces las oficinas si podemos trabajar desde casa?

Para responder, primero tenemos que tener en cuenta de qué tipo de oficina estamos hablando. Ya no podemos entender estos espacios simplemente como una colección de mesas y sillas donde el trabajador pasa sus ocho horas frente al ordenador. Su futuro pasa por reinventarse y  ser centros de colaboración, inspiración, abiertos, flexibles y polivalentes.  Se ha demostrado que trabajar en remoto funciona pero disminuye la interacción social, networking, posibilidad de mentoring y colaboración. 

La función de la oficina del futuro se aleja de los procesos tradicionales de trabajo y pivota hacia ser un espacio híbrido, colaborativo, educacional y social. Un espacio que realmente aporte valor al trabajador, al proyecto y al conjunto de la empresa. El papel de las empresas del Real Estate ahora es dar respuesta a estas nuevas demandas de la fuerza laboral y crear ecosistemas de trabajo más complejos.

Mireia Garcia Roca, CEO de Innomads

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